luego la hermosa campiña con campos de avena y trigo y todo género de cosas
lo he borrado porque sólo a ti te importaba lo que había escrito aquí
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lo he borrado porque sólo a ti te importaba lo que había escrito aquí
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me gustan las flores quisiera tener la casa entera nadando en rosas
Dios del cielo no hay nada como la naturaleza
las montañas salvajes luego el mar y las olas precipitándose
luego la hermosa campiña con campos de avena y trigo y todo género de cosas y todo el lindo ganado andando por allí que haría bien al corazón ver los ríos y los lagos y las flores y todo género de formas y olores y colores brotando hasta de las zanjas primaveras y violetas eso es la naturaleza para aquellos que dicen que no hay Dios no daría ni el blanco de una uña por toda su ciencia por qué no se ponen a crear algo le preguntaba muchas veces al ateos o como se llamen que vayan primero a lavarse sus miserias luego van pidiendo a gritos un sacerdote cuando se mueren y por qué por qué porque tienen miedo del infierno a causa de su mala conciencia ah sí les conozco bien quién fue la primera persona en el universo antes de que hubiera nadie el que lo hizo todo ah ellos no saben y yo tampoco así pues podrían lo mismo tratar de impedir que el sol saliera mañana el sol brilla por ti me dijo el día que estábamos tumbados entre los rododendros en el promontorio de Howth con el traje de mezclilla gris y su sombrero de paja el día que conseguí que se me declarara si primero le di un poco de la torta de semilla que tenía dentro de mi boca y era bisiesto como ahora sí hace dieciséis años Dios mío tras aquel largo beso yo casi perdí el aliento sí él decía que yo era una flor de la montaña sí eso somos flores todo el cuerpo de mujer sí esa fue la única verdad que dijo en su vida y el sol brilla hoy por ti sí por eso me gustó porque vi que comprendía o sentía como es una mujer y supe que yo podría hacer de él lo que quisiera y le di todo el placer que podía para llevarle a que me pidiera que dijese sí y yo primero no quería contestarle mirando sólo el mar y el cielo estaba pensando en tantas cosas que él no sabía de Mulvey y Mr. Stanhope y Hester y de Papá y del viejo capitan Groves y de los marinos que jugaban a pájaro al vuelo y a saltar del burro y a lavar platos como ellos lo llamaban en el malecón y el centinela frente a la casa del gobernador con esa cosa alrededor del casco blanco pobre diablo medio achicharrado y de las muchachas españolas riendo con sus mantones y sus altas peinetas y de los gritos por la mañana de los griegos judíos árabes y Dios sabe quienes más de todos los rincones de Europa y de la calle del duque y del mercado de aves todas cloqueando ante Larby Sharon y de los pobres burros resbalando medio dormidos y de los vagos tipos dormidos con su cara a la sombra de las gradas y delas grandes ruedas de los carros de bueyes del viejo castillo de hace miles de años sí y de todos aquellos hermosos moros todos de blanco y con turbante como reyes pidiéndole a una que se sentara en su tiendecita y de Ronda con las viejas ventanas de las posadas ojos mirando tras las rejas ocultos para que el enamorado bese los barrotes y de las tiendas de vinos entreabiertas por la noche y las castañueñas y de la noche que perdimos el barco de Algeciras el vigilante rondando sereno con su linterna y oh el mar el mar carmesí a veces como de fuego y las soberbias puestas de sol y las higueras de los jardínes de la Alameda si todas las raras callejuelas y las casas rosa y azul y amarillo y de las rosaledas y los jazmines y los geranios y cactus y de Gibraltar cuando niña y cuando flor de montaña sí cuando puse la rosa en mis cabellos como las muchachas andaluzas la llevan y debí llevar una roja sí, y cómo él me besaba al pie de la pared morisca y me pareció bien lo mismo de él que de otro y después le pedí con los ojos para poder volverle a pedir sí y él luego me pidió si quería decir sí mi flor de montaña y primero le rodeé con mis brazos y lo atraje hacia mí para que pudiera sentir mis pechos todo perfume sí y su corazón latía como alocado y sí dije si quiero Sí
Él no folla de maravilla pero me llamó el miércoles por la mañana malditas las ganas que yo tenía de esa jodida llamada ya empezaba a ponérseme el cuerpo raro como cuando me va a venir la regla y empiezo a estar que muerdo a estas alturas tienes ya que saber que soy problemática y más cuando menstruo puro conflicto y dolor pero también belleza y contento y miro como esas rosas que no existen nadan por toda la casa no te vayas a hacer una idea equivocada de esto mío sólo llamamos disfrute a cosas distintas tú y yo a veces pero el placer será lo mismo o no vale puede que me guste complicarme en exceso la vida eso me dijiste tú siempre te has complicado mucho la vida y al contestarle lo hice molesta tenías que haberme avisado primero si querías pero no le llamo cabrón lo que pienso de él eso lo callo aunque él lo sabe y por eso se amansa para que yo no me encabrite fue después de que él comenzara con aquello de dijiste que te llamara por la mañana cuando pudiera ser vaya así que el puto cabrón se ha levantado rijoso y cachondo y le pica el deseo pues que se lo rasque eso haz eso viejo inmundo arráscatelo imposible pero yo ahora no puedo eso debiste avisármelo antes lo siento yo no te deseo y eso también me lo callo pero cuando estoy colgándole y he dicho sólo para mí adiós para siempre puto cabrón ya me arrepiento y no alcanza el intervalo del minuto sin que busque un retorno sobre esa misma llamada y cuando contesta la voz es una voz sin pausa aunque pausada para la que todo en el mundo parece ser tan viejo como él y por eso sabe de antemano con quien habla no más que con un coño caliente que aunque no quiere echa a faltar sus dedos porque los ha recordado bien como son sucios como lo es el sexo entre ellos y dice que me recogerá dentro de hora y media frente a un parque para follarme y malditas las ganas de no joder que tengo porque como mucho sé que será sólo eso otra mamada y no me gustarán ninguna de sus otras cosas pero seguirá gustándome tragarme entera su pija y beberme su semen y acudiré a esa cita porque tengo planes quiero hablarle de ti de lo bien que tú vas a follarme de lo mucho que me ha gustado comerte a ti la polla lo que sabía que sólo me gustaba hacer antes con él y cuanto va a gustarme incluso follarme el coño de tu mujer por ti o dejar que ella me folle si tú lo quieres
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y quiero conocer gente interesante, y o bien que follen de maravilla o bien que hayan leído y me cuenten como un cuento el ''Ulises'' de Joyce
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Y yo sabía que a ti no te hacía ninguna ilusión el hecho de que nuestra vida privada fuera a convertirse en pública, que desnudez y lo de la imagen lo entendí, claro que lo entendí, perfectamente... nuestras vidas sí, son nuestras pero enlazadas a las nuestras también están las de ellos, y no importa quién sean en tu caso o en el mío porque puedo asegurarte que para los dos esos 'Ellos' significan lo mismo, ese límite donde uno se despertenece... después de todo existe la piel y los huesos, y esa columna vertebral que nos hace vertebrados e invertebrados a un tiempo... ¿porque sin ese ellos acaso uno es algo más que un gusano o un insignificante insecto?. Pero estuvo bien que me dijeras que si no era capaz de entenderlo pues adiós. Era lo más natural.
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Y haz lo que quieras, me dijiste, nunca te he dicho nada al respecto. Y te fuiste cinco minutos, a prepararte un café y yo me fui contigo, en otra casa pero contigo, a prepararme yo otro para hacerte compañía. Decías que estabas enfermo.
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Luego regresamos y te digo que tengo los pies fríos. Sí, me das la razón, las temperaturas han bajado mucho. Eres un hombre enamorado de su pueblo, y también de su mujer. Un hombre afortunado, te digo. Y me contestas que sí, un hombre que disfruta. Y eso es precioso, cuídarse mutuamente, cubrirse las espaldas, lo esencial para la supervivencia, así sobrevivieron nuestros ancestros en los clanes de los hombres primitivos. Y me imagino un fuego, y una cueva, y a mí tumbada, hecha un ovillo sobre unas pieles muy cerca de las llamas . Afuera está el frío de las glaciaciones y sé que la amas cuando te escucho decir que te sientes especialmente bien, tal vez porque ahora ella se siente especialmente bien y me atrae eso de ti, aunque aún ignoro el por qué. Y tú no acabas de creerte que para mí el pueblo eras tú. Y primero te ríes y desdeñas lo que te estoy contando, lo tiras al alto: 'Te gustaría por si mismo', y luego dices ¡Va! pero yo te insisto: 'No. Me gustaba sólo por ti. Es bonito. Tiene un paseo bonito, de acuerdo. Pero he vivido allí muchos años y sólo cuando me fui olvidando de ti.... empecé a ver y a sentir al pueblo como era... antes sólo eras tú, tú que podías aparecer en cada calle, en cualquier minuto'. Y por eso me fui. Acabar partiendo de lo que no le pertenece a uno y a lo que uno no pertenece. No anidar. Este desarraigo de andar como buscando eternamente uno su sitio y de sentir que no ha de ir a encontrar uno su sitio tal vez jamás. Y eso, amigo mío, es lo que engendra el frío.
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Luego me disculpo. Temo haberte importunado con tanta entraña expuesta sobre la mesa y te hablo de licencias poéticas y de miedos: 'Ya, mi cabeza no funciona demasiado bien'. Y tú dices no estar de acuerdo. No sé tal vez tengas razón y el mal no se se encuentre en mis sesos sino en mis vísceras. Pero yo continúo: 'Tengo miedo últimamente otra vez con eso. Me doy demasiadas autorizaciones para sentir y pensar lo que quiero. Me da miedo que un día cruce la frontera y no sepa como regresar. Eso fue lo que le dije a la niña ayer. Pero ella dice que sólo es que soy rara, que no me ve loca'. Y tú parece que me escuchas y me sugieres que busque un faro en la oscuridad. Me dices que esa es la forma de saber que siempre hay un puerto seguro... Pero yo no sé navegar. Se te olvidaba eso, ¿o pretendes que llegue por tierra?. Hablamos de naufragar, de que la locura es un naufragio. Y te lo pregunto y no sabes con qué pavor te lo pregunto: ¿Si tú intuyeras que me estoy pasando de revoluciones me .... agitarías por los hombros hasta que volviera?. Te haría volver. Y en ese mismo instante había comenzado a sonar la música de 'El paciente inglés' y te lo digo. Quiero cambiar de tema, el clima de la locura parece que lo enrarece todo, un tema más seco, menos tormentoso, pienso, volvamos a lo de antes y lo intento de nuevo: 'Háblame de tu pueblo, del que tú conoces y yo no conozco'. Y tu respuesta es enigmática: sería como hablarte de mí y a mí me conoces algo... Pero eso es tan incierto... 'Tu pueblo es cerrado para con sus mismos habitantes. Poseen como una fiebre por lo extranjero y a la vez se defienden contra ello'. Y entonces enhorabuena, lo he logrado, tu voz sobre las teclas se escucha francamente seca.
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Dios mío después de aquel largo beso casi me quedo sin
respiración si dijo que yo era una flor de la montaña sí que somos flores todas el cuerpo de mujer sí fue la única verdad que dijo en su vida y el sol brilla para ti hoy si por eso me gustaba por que vi que entendía o sentía lo que es una mujer y yo sabía que siempre le podía buscar las vueltas y le di todo el placer que pude invitándole hasta que me pidió que dijera sí yo no queda contestar al principio sólo miré a lo lejos el mar y al cielo pensaba en tantas cosas que él no sabía en Mulvey y Mr. Stanhope y en Hester y en padre y en el viejo capitán Groves y en los marineros jugando a antónpirulero y a las prendas y a mear alto como ellos lo llamaban...
y los ventorrillos medio abiertos por la noche y las
castañuelas y la noche que perdimos el barco en Algeciras y el sereno de un sitio para otro sereno con su farol y O aquel abismal torrente O y el mar el mar carmesí a veces como fuego y las puestas de sol gloriosas y las higueras en los jardines de la Alameda si y todas aquellas callejuelas extrañas y las casas de rosa y de azul y de amarillo y las rosaledas y los jazmines y los geranios y las chumberas y el Gibraltar de mi niñez cuando yo era una Flor de montaña sí cuando me ponía la rosa en el pelo como hacían las muchachas andaluzas o me pondré una roja sí y cómo me besaba junto a la muralla mora y yo pensaba bien lo mismo da él que otro y entonces le pedí con la mirada que me lo pidiera otra vez sí y entonces me preguntó sí queda sí decir sí mi flor de la montaña y al principio le estreché entre mis brazos sí le apreté contra mí para que sintiera mis pechos todo perfume sí y su corazón parecía desbocado y sí dije sí quiero Sí
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Final del Monólogo de Molly Bloom
James Joyce
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''El largo e impuntuado monólogo de Mrs. Bloom, que cierra el libro [escribe Arnold Bennet en The Outlook] (cuarenta difíciles páginas, unas veinticinco mil palabras sin la menor puntuación) son su realismo enteramente convincente podría ser un documento auténtico, el mágico registro de los pensamientos más íntimos de una mujer existente. ¡Se habla sobre la comprensión de la ''psicología femenina''!... No he leído nada que lo supere y dudo que se haya escrito nunca nada que lo iguale